ella alberga el mar en su cabello
y cuando camina, él la cela
no deja que tus ojos sean capaces de definir con claridad
cuántos de ellos caerán sobre su rostro si se voltea
yo la miro desde lejos
y de reojo
con la esperanza negra que se de cuenta
que la miro y me mire
con la intención de no tener intención
ella guarda en su alma un sin fin de palabras
todas vomitadas desde su llanto bello
y como quisiera yo haber sido más valiente
contenerle
decirle que no imaginó cuanto vio
ser valiente y decirle
que sueño lo mismo a escondidas
que no se muera sin saber que la sangre puede tambien ser dulce
que no se vaya con mi alma rasgada
que no me mire con esos ojos fijos
que por dentro ella sabe cuantas veces asi ya he muerto
ella hiso lo que quiso
me desarmó y desalmó
fue la unica que sin ser ella
de antes
ya era parte de un capitulo que de un pestañeo borró
Florecer, cada vez.
..nobody said it was easy
lunes, 19 de diciembre de 2011
sábado, 6 de agosto de 2011
busque por qué deprimirse y sea feliz
Cuando las cosas resultan muy fáciles, se tiende a buscar lo negativo, aunque no exista. Nos criaron para vivir en el drama.
Pero volviendo al tema, llego a la conclusión que todos (no, usted no se escapa) tenemos un cierto grado de depresión escondido por ahí: algunos lo dejan para cuando el alcohol abunda en su sangre, otros en cambio lo utilizan como medio de socialización. Como sea, todos los somos, necesitamos algo por qué sentirnos mal, porque cuando todo anda bien, sospechamos, y creemos que algo muy, muy malo está por acecharnos. ¿Mucho cuesta vivir sin preocupaciones? no digo eternamente, porque eso cae en lo imposible, pero, ¿al nivel de no disfrutar los buenos momentos (que no son muchos) que tenemos a lo largo de nuestra vida?
De ahí el nombre "busque por qué deprimirse y sea feliz", en el que claro, también me incluyo.
(vía @pazgacitua /1 agosto 2011)
No es una idea reciente ni mucho menos algo de lo que me haya dado cuenta tan sólo hace algunos días. Es algo que está tan presente en nuestra vida cotidiana que, como suele pasar con lo que tenemos frente a nuestras narices, ignoramos.
No es una idea reciente ni mucho menos algo de lo que me haya dado cuenta tan sólo hace algunos días. Es algo que está tan presente en nuestra vida cotidiana que, como suele pasar con lo que tenemos frente a nuestras narices, ignoramos.
Estamos en una sociedad en donde se alaba el drama: es como si cada uno de nosotros compitiera por tener la vida más digna de lástima, y con ello, subir indirectamente nuestro ego, porque claro, se apiadan de nosotros y por ende, conseguimos atención, aunque ambas partes tengan más que claro que todo es un montaje, uno de tantos a lo largo de nuestra vida. Pero ¿cuál es el verdadero afán de buscar incansablemente una razón para ser infelices? O la verdad, es que nos da miedo ser felices, o peor aun: no sabemos cómo serlo, tenemos la infantil creencia que eso sólo pasa en los cuentos y en las malas películas melosas, en donde si existe un final feliz, y donde nosotros, los espectadores, no reímos de ello, por considerarlo irreal.
Hasta uno de los dichos más utilizados y que en este momento recuerdo, lo afirma: "no hay mal que por bien no venga". Que alguien me diga ¿quién carajo inventó eso? Y justo en esa parte es en donde metemos la famosa "ley del karma" en nuestra vida, donde nos repetimos incansablemente: las cosas son así, por algo malo que hice, algo malo me pasará. Es la misma historia con nuestras acciones "buenas".
Hasta uno de los dichos más utilizados y que en este momento recuerdo, lo afirma: "no hay mal que por bien no venga". Que alguien me diga ¿quién carajo inventó eso? Y justo en esa parte es en donde metemos la famosa "ley del karma" en nuestra vida, donde nos repetimos incansablemente: las cosas son así, por algo malo que hice, algo malo me pasará. Es la misma historia con nuestras acciones "buenas".
¿Todo tiene que ser así? es decir ¿todo lo que nos ocurre tiene que tener una razón de ser, nada puedes ser porque si?
Es tanto así, que cuando nos pasa algo bueno, sin que lo esperemos o no lo pronostiquemos por nuestra maravillosa y muchas veces mal usada "ley del karma", no sabemos cómo reaccionar. Tenemos miedo a ser felices porque nos han criado para vivir en desgracia, para conformarnos con lo primero que nos pongan enfrente, y solucionarlo con un "pudo ser peor".
Esto de proyecta a nivel personal, social, político, mundial y vaya a saber uno si hasta en el mundo animal sucede.
Con esto no hago un llamado, ni menos lo relaciono con revelarse, y como está de moda, exigir derechos que según han sido pasados a llevar, pero creo, que si no somos capaces de ver lo más mínimo, nuestra propia vida, el diario vivir, y ni en esto podemos reconocer las cosas buenas que tenemos, y tomamos lo primero que nos llega, sin esforzarnos, no podemos pedir cosas grandes, me refiero, a nivel macro, como lo está actualmente, la situación de la educación chilena.
Es tanto así, que cuando nos pasa algo bueno, sin que lo esperemos o no lo pronostiquemos por nuestra maravillosa y muchas veces mal usada "ley del karma", no sabemos cómo reaccionar. Tenemos miedo a ser felices porque nos han criado para vivir en desgracia, para conformarnos con lo primero que nos pongan enfrente, y solucionarlo con un "pudo ser peor".
Esto de proyecta a nivel personal, social, político, mundial y vaya a saber uno si hasta en el mundo animal sucede.
Con esto no hago un llamado, ni menos lo relaciono con revelarse, y como está de moda, exigir derechos que según han sido pasados a llevar, pero creo, que si no somos capaces de ver lo más mínimo, nuestra propia vida, el diario vivir, y ni en esto podemos reconocer las cosas buenas que tenemos, y tomamos lo primero que nos llega, sin esforzarnos, no podemos pedir cosas grandes, me refiero, a nivel macro, como lo está actualmente, la situación de la educación chilena.
Pero volviendo al tema, llego a la conclusión que todos (no, usted no se escapa) tenemos un cierto grado de depresión escondido por ahí: algunos lo dejan para cuando el alcohol abunda en su sangre, otros en cambio lo utilizan como medio de socialización. Como sea, todos los somos, necesitamos algo por qué sentirnos mal, porque cuando todo anda bien, sospechamos, y creemos que algo muy, muy malo está por acecharnos. ¿Mucho cuesta vivir sin preocupaciones? no digo eternamente, porque eso cae en lo imposible, pero, ¿al nivel de no disfrutar los buenos momentos (que no son muchos) que tenemos a lo largo de nuestra vida?
De ahí el nombre "busque por qué deprimirse y sea feliz", en el que claro, también me incluyo.
lunes, 27 de junio de 2011
a las falsas doncellas sin sabor
Dejas entrever tus encantos recatados bajo telas traslúcidas
y crees que lo haces bien.
No siempre el viento está a tu favor, mujer.
Cada vez que una mirada se apena al chocar con la tuya
sientes que has vencido en una pequeña batalla que solo tu construyes;
no seas ilusa, solo tu llevas la cuenta de ellas.
Te jactas de tener un cabello como el terciopelo,
pero no son esos mismos lo que hacen despertar el deseo animal de quienes dejas atrás.
Aun no comprendes ?
Deja tu antifaz y tu traje de doncella con falsa bondad;
vuélvete una mujer real, como esas a las que no miras
por considerarlas bajas o poco agraciadas.
Tu desciendes de ellas, y si no fuese por su existencia
no serías vencedora en tus guerras de satín y colores pastel.
Entiéndeme; no eres inalcanzable con estirar tu mano hacia abajo;
te vuelves dura como una piedra
y con eso no se logra conciliar el sueño después de una noche placentera.
Princesa de plástico con pajes cojos y súbditos ciegos,
has sido elegida en un mundo que te resulta repugnante.
Vuela con tus iguales, deja a las reales gozar de lo que no te vas a llevar.
Si tuvieras la fuerza y gracia de las que tanto ignoras,
no tendrías las armas para cumplir con sus batallas ganadas:
eres como una gata entre leonas.
Sin garras, sólo pelaje suave, incansablemente acariciado,
insípida, sin experiencia; sola.
y crees que lo haces bien.
No siempre el viento está a tu favor, mujer.
Cada vez que una mirada se apena al chocar con la tuya
sientes que has vencido en una pequeña batalla que solo tu construyes;
no seas ilusa, solo tu llevas la cuenta de ellas.
Te jactas de tener un cabello como el terciopelo,
pero no son esos mismos lo que hacen despertar el deseo animal de quienes dejas atrás.
Aun no comprendes ?
Deja tu antifaz y tu traje de doncella con falsa bondad;
vuélvete una mujer real, como esas a las que no miras
por considerarlas bajas o poco agraciadas.
Tu desciendes de ellas, y si no fuese por su existencia
no serías vencedora en tus guerras de satín y colores pastel.
Entiéndeme; no eres inalcanzable con estirar tu mano hacia abajo;
te vuelves dura como una piedra
y con eso no se logra conciliar el sueño después de una noche placentera.
Princesa de plástico con pajes cojos y súbditos ciegos,
has sido elegida en un mundo que te resulta repugnante.
Vuela con tus iguales, deja a las reales gozar de lo que no te vas a llevar.
Si tuvieras la fuerza y gracia de las que tanto ignoras,
no tendrías las armas para cumplir con sus batallas ganadas:
eres como una gata entre leonas.
Sin garras, sólo pelaje suave, incansablemente acariciado,
insípida, sin experiencia; sola.
miércoles, 22 de junio de 2011
The Fragile
Tanto huí de mi sombra las veces que me pisaba los talones, las mismas veces que un abrazo rasgaba mi piel con sus uñas de hielo. Tenía la seguridad de tener el control y mi orgullo, de mi se rió.
Caí como un alma sin rumbo entre tu pecho y tu aroma, el que guardé en mis pulmones hasta ahogarme: lo tengo en mi mente, siempre, cálido, hiriente, ácido y tuyo.
I won't let you fall apart.. ñam ♥
Caí como un alma sin rumbo entre tu pecho y tu aroma, el que guardé en mis pulmones hasta ahogarme: lo tengo en mi mente, siempre, cálido, hiriente, ácido y tuyo.
Esta noche te recuerdo desde el fondo de mis ojos, desde el último roce que tuve con tus labios; desde la última vez que me sostuviste con tu fuerza y me recordaste cuánto me querías. Con esa mirada metálica incrustada frente a mis pupilas, la que intentaba disipar con una sonrisa regalada.
Te siento lejos, te siento mío.
Tan mío, que me entrego hasta que se me enfríe el cuerpo al viento,
hasta cansarme de ti y de mi.
Para reescribir una vez más una historia que nadie quiso escuchar.
Y es que si me hubiesen dicho que te necesitaría como lo hago,
aun así, contigo me hubiese arriesgado.
Quiero, como las otras noches, tus manos entrelazadas con las mías,
tu espalda, mía, las yemas de mis dedos leyendo nuevos versos sobre ella:
tu aliento contra el mío.
Susurros adivinados, y dejarte timbrar en mi cuello
tu boca, tus sonrisa, tus dolores: tus secretos.
Despertar entre tus mil brazos amarrados en mi cintura
y tus piernas como cadenas sobre las mías, y
volverte a decir:
"no, no voy a escapar de ti; es temprano, hace frío."
Alimentarme con infinitos besos, con otros miles "te quiero",
unos "te amo" no recitados, y otros besos,
de esos revoltosos, que mezclan las sábanas con tu ropa tirada.
Reposar junto a tu cuerpo, luego del festín de besos
y esperar a tu gato a nuestro lado.
Volver a mirarte...
Que me digas lo primero que se te venga a la mente
y no poder imaginar lo feliz que me haces solo con estar.
Caigo en cuenta que, ya eres parte de mí, y yo antes de ti.
Y te quiero a mi lado, con tu brazo rodeando mi espalda,
necesitando que te mire y sonría como tanto adoras.
Tan mío, que me entrego hasta que se me enfríe el cuerpo al viento,
hasta cansarme de ti y de mi.
Para reescribir una vez más una historia que nadie quiso escuchar.
Y es que si me hubiesen dicho que te necesitaría como lo hago,
aun así, contigo me hubiese arriesgado.
Quiero, como las otras noches, tus manos entrelazadas con las mías,
tu espalda, mía, las yemas de mis dedos leyendo nuevos versos sobre ella:
tu aliento contra el mío.
Susurros adivinados, y dejarte timbrar en mi cuello
tu boca, tus sonrisa, tus dolores: tus secretos.
Despertar entre tus mil brazos amarrados en mi cintura
y tus piernas como cadenas sobre las mías, y
volverte a decir:
"no, no voy a escapar de ti; es temprano, hace frío."
Alimentarme con infinitos besos, con otros miles "te quiero",
unos "te amo" no recitados, y otros besos,
de esos revoltosos, que mezclan las sábanas con tu ropa tirada.
Reposar junto a tu cuerpo, luego del festín de besos
y esperar a tu gato a nuestro lado.
Volver a mirarte...
Que me digas lo primero que se te venga a la mente
y no poder imaginar lo feliz que me haces solo con estar.
Caigo en cuenta que, ya eres parte de mí, y yo antes de ti.
Y te quiero a mi lado, con tu brazo rodeando mi espalda,
necesitando que te mire y sonría como tanto adoras.
Es que en medio de una reacción casi cardíaca me miro en ti
y asumo que siento lo que antes no me permití.
Te siento puro, frágil, mío, y vuelvo a necesitarte.
y asumo que siento lo que antes no me permití.
Te siento puro, frágil, mío, y vuelvo a necesitarte.
I won't let you fall apart.. ñam ♥
domingo, 17 de abril de 2011
Shock
Sí, otra noche desvelada, pensado miles de cosas que no logro organizar. Motivos? Sobran, aunque más bien, me los invento, para no ser tan patética como en otras ocasiones.
Son de esas noches frías, en que siento que una parte de mi pecho me falta: como si estuviera incompleta, y ni idea de qué es lo causante, o tal vez sí, y no quiero aceptarlo.
Han pasado más de dos meses desde que vengo craneando la idea de huir: sé que es normal en mí huir cuando ya no soy capaz de controlar la situación, pero esta vez, desde un principio tenía miedo a perder, me resistí más de lo que creía que aguantaría, pero aun así, mi adversario pudo derribarme con algo desconocido para mi, con ese algo del que siempre había logrado escapar: el afecto, y más que eso: el lograr querer.
Para hacerse una idea, una de las verdades irrefutables que rodean mi ser, es el que hecho que me cuesta más que al común de las personas, poder establecer una relación, del tipo que sea, y en esto, no exagero. Estoy acostumbrada a estudiar el terreno, planear cada centímetro de mis movimientos antes de ejecutarlos. La verdad, es que desde el año pasado que me he desconocido en varias ocasiones, pues me mostré ate un desconocido, como nunca antes lo había hecho (o logrado). Dejé ver mi lado más dependiente, débil, humano; esa parte de mi que suelo omitir y muchas veces esconder. Con mi mirada era capaz de decir más de lo que mis palabras restringidas me permitían, con una abrazo de esos que te remecen el cuerpo, confirmé que sí sentía algo dentro de mí. Ya no estaba tan vacía como al principio.
Me había permitido ser débil, lo que conllevaba a demostrar mis debilidades y permitir que otro me consolara, me acariciara como a un niño pequeño, me besara la frente, y me hablara de la forma más dulce: permití dejarme ver en mi lado más íntimo, la primera vez que me permitía ser mi parte oculta con una persona a la que con esfuerzo podía imaginarme cómo era un día normal en su vida.
Ambos nos dejamos llevar; uno por las ansias de dejar una soledad que le congelaba el alma tierna y sedienta de afecto por compartir, mientras la otra parte, sufría una especia de regresión, dejando de protegerse a sí misma, pues esta otra parte lo hacía por ella, arrullaba su sueño con palabras suaves y caricias incondicionales.
En algún momento, y como todo en la vida, fue desapareciendo esa necesidad de experimentar lo desconocido, por mi parte. Ya había conocido lo que quería, y me sentía ajena a semejante sentimiento. Tenía al urgencia de alejarme y desgarrar lo que me era, prácticamente, antinatural. Ideé miles de formas para efectuarlo, pero ni siquiera llegaba al intento: me estaba convirtiendo en lo que admiraba de él. Poco a poco dejaba fluir mi ser, me daba cuenta que sí era capaz de querer desinteresadamente a otro, que era capaz de ponerme en el lugar del otro; todo se hizo más evidente cuando pasaban días sin poder seguir practicando con mi transformación, y extrañaba esa sensación: lo quise, realmente logré quererlo, y no como antes lo había hecho. Esta vez fue diferente, porque junto con ello, aprendí todo lo mejor de él.
La meta se había cumplido, y por más que intenté al principio e intermedio cortar con mi transformación, esa dosis de dopamina que recibía con sus clases de cómo transformarme en un humano sensible, me hacían adicta a ello. Pero soy mala con mis adicciones.
Todo lo bueno se volvió monótono, mis clases fueron intensivas, ya no habían más saberes que quisiera aprender: fue un "shock" de amor en su grado más leve.
Ahora es innegable que estoy por graduarme, tal vez no fui la mejor alumna (nunca lo he sido), pero aprendí sin quererlo. Mi plan era ir a clases y divertirme, como siempre, pero esta vez, fue lo contrario, y agradecer, es poco.
Quiero, la próxima vez, poder poner en práctica lo que aprendí, no quiero dejarlo como un diplome que se cuelga en la pared del cual se presume, quiero volver a aprender, enseñar y que me enseñen otra vez, con una voz distinta, con una mano que me sostenga, esta vez, distinta.
Fue más de lo que esperé mientras duró, y me siento afortunada por haber coincidido en la vida de un hombre tan noble y transparente. Es más de lo que podría merecer; él merece el triple de lo que es. No me queda más que desearle que encuentre felicidad en su vida, y más de todo lo que yo no pude entregarle.
viernes, 4 de febrero de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)