(vía @pazgacitua /1 agosto 2011)
No es una idea reciente ni mucho menos algo de lo que me haya dado cuenta tan sólo hace algunos días. Es algo que está tan presente en nuestra vida cotidiana que, como suele pasar con lo que tenemos frente a nuestras narices, ignoramos.
No es una idea reciente ni mucho menos algo de lo que me haya dado cuenta tan sólo hace algunos días. Es algo que está tan presente en nuestra vida cotidiana que, como suele pasar con lo que tenemos frente a nuestras narices, ignoramos.
Estamos en una sociedad en donde se alaba el drama: es como si cada uno de nosotros compitiera por tener la vida más digna de lástima, y con ello, subir indirectamente nuestro ego, porque claro, se apiadan de nosotros y por ende, conseguimos atención, aunque ambas partes tengan más que claro que todo es un montaje, uno de tantos a lo largo de nuestra vida. Pero ¿cuál es el verdadero afán de buscar incansablemente una razón para ser infelices? O la verdad, es que nos da miedo ser felices, o peor aun: no sabemos cómo serlo, tenemos la infantil creencia que eso sólo pasa en los cuentos y en las malas películas melosas, en donde si existe un final feliz, y donde nosotros, los espectadores, no reímos de ello, por considerarlo irreal.
Hasta uno de los dichos más utilizados y que en este momento recuerdo, lo afirma: "no hay mal que por bien no venga". Que alguien me diga ¿quién carajo inventó eso? Y justo en esa parte es en donde metemos la famosa "ley del karma" en nuestra vida, donde nos repetimos incansablemente: las cosas son así, por algo malo que hice, algo malo me pasará. Es la misma historia con nuestras acciones "buenas".
Hasta uno de los dichos más utilizados y que en este momento recuerdo, lo afirma: "no hay mal que por bien no venga". Que alguien me diga ¿quién carajo inventó eso? Y justo en esa parte es en donde metemos la famosa "ley del karma" en nuestra vida, donde nos repetimos incansablemente: las cosas son así, por algo malo que hice, algo malo me pasará. Es la misma historia con nuestras acciones "buenas".
¿Todo tiene que ser así? es decir ¿todo lo que nos ocurre tiene que tener una razón de ser, nada puedes ser porque si?
Es tanto así, que cuando nos pasa algo bueno, sin que lo esperemos o no lo pronostiquemos por nuestra maravillosa y muchas veces mal usada "ley del karma", no sabemos cómo reaccionar. Tenemos miedo a ser felices porque nos han criado para vivir en desgracia, para conformarnos con lo primero que nos pongan enfrente, y solucionarlo con un "pudo ser peor".
Esto de proyecta a nivel personal, social, político, mundial y vaya a saber uno si hasta en el mundo animal sucede.
Con esto no hago un llamado, ni menos lo relaciono con revelarse, y como está de moda, exigir derechos que según han sido pasados a llevar, pero creo, que si no somos capaces de ver lo más mínimo, nuestra propia vida, el diario vivir, y ni en esto podemos reconocer las cosas buenas que tenemos, y tomamos lo primero que nos llega, sin esforzarnos, no podemos pedir cosas grandes, me refiero, a nivel macro, como lo está actualmente, la situación de la educación chilena.
Es tanto así, que cuando nos pasa algo bueno, sin que lo esperemos o no lo pronostiquemos por nuestra maravillosa y muchas veces mal usada "ley del karma", no sabemos cómo reaccionar. Tenemos miedo a ser felices porque nos han criado para vivir en desgracia, para conformarnos con lo primero que nos pongan enfrente, y solucionarlo con un "pudo ser peor".
Esto de proyecta a nivel personal, social, político, mundial y vaya a saber uno si hasta en el mundo animal sucede.
Con esto no hago un llamado, ni menos lo relaciono con revelarse, y como está de moda, exigir derechos que según han sido pasados a llevar, pero creo, que si no somos capaces de ver lo más mínimo, nuestra propia vida, el diario vivir, y ni en esto podemos reconocer las cosas buenas que tenemos, y tomamos lo primero que nos llega, sin esforzarnos, no podemos pedir cosas grandes, me refiero, a nivel macro, como lo está actualmente, la situación de la educación chilena.
Pero volviendo al tema, llego a la conclusión que todos (no, usted no se escapa) tenemos un cierto grado de depresión escondido por ahí: algunos lo dejan para cuando el alcohol abunda en su sangre, otros en cambio lo utilizan como medio de socialización. Como sea, todos los somos, necesitamos algo por qué sentirnos mal, porque cuando todo anda bien, sospechamos, y creemos que algo muy, muy malo está por acecharnos. ¿Mucho cuesta vivir sin preocupaciones? no digo eternamente, porque eso cae en lo imposible, pero, ¿al nivel de no disfrutar los buenos momentos (que no son muchos) que tenemos a lo largo de nuestra vida?
De ahí el nombre "busque por qué deprimirse y sea feliz", en el que claro, también me incluyo.
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