
Qué angustia y pesar recorre mi ser cuando me doy cuenta que hay problemas con la conexión. Me da ganas de agarrar el teclado y saltar sobre él, mínimo unas veinte veces, si eso no me calma. Tirar contra la pared el mouse, y escupir el monitor. Cualquiera diría que soy una maniática o una loca, pero no señores, no es tan así, y estoy segura que la mayoría de quienes lean esto, se sentirán identificados. Hay sólo dos cosas que me irritan y que no puedo controlar (las más presentes, claro, no vayan a creer que soy poseedora de una paciencia envidiable): la primera de ellas es algo que aún no entiendo muy bien, no sé si lo hace peor. No soporto llegar a mi pieza y ver la cama hecha. Simplemente, me supera; es impensado para mi dormir en una cama estirada y mas aun si es mi cama. No puedo, de hecho, antes de dormir me doy el trabajo de desordenarla un poco, sino, me lleva unas tres horas mínimo conciliar el sueño. Sé que suena bastante raro y lunático de mi parte, pero no tengo ningún drama en reconocerlo y menos en hacerlo público. Si algún psicólogo o en el mejor de los casos, un psiquiatra que lea esto, le agradecería que se contactara conmigo por medio de este blog, para explicarme por qué soy asi (No puedo escribir la risa que contengo en este momento).
Dejando de lado una de mis tontas manías, vamos al segundo punto, lo prometido: sin conexión a internet. Al leer lo que acabo de escribir no tengo ni una reacción distinta, a menos que se haga realidad (cruzo mis dedos). Es que no lo soporto, así de simple y complejo. Cuando el aburrimiento no puede consumirme de peor forma existente, y estoy en plena mutación, casi cayendo en trance, algo muy en mi interior, sale de mi subconciente y me dice "si se cayera internet ahora, cago". Y aquí es donde me doy cuenta que tengo poderes sobrenaturales, o al menos tengo un sentido extra, qué se yo. Tal vez el hecho de ser mujer tiene una directa relación con los típicos presentimientos que tanto decimos tener. Pasa, pasa que internet se cae, y junto con ella, mi cordura. Me desespero y tengo la vaga esperanza que es un problema externo, todo se puede arreglar. Cuando muevo todos los cablecitos habidos y por haber, y windows abre una ventana diciendo "no soy nadie sin ella" caigo en cuenta de la fecha en que estamos: respiro hondo. Mierda, no pagaron vtr. Mi cara se deforma en la peor forma que se me pueda ocurrir, mis ojos dan vuelta desorbitados, se me congelan las manos y se me adormecen los pies. Caigo sentada en la cama y ni siento mi cabeza. Terrible. Pero alto! No todo está perdido. ¿Qué hacía antes de conocer las maravillas de internet? Ah, cómo olvidar a mi fiel amiga, la televisión. Siempre estuvo ahí, desde que tengo memoria. Siempre con algún programa, por fome que fuera, ahí estaba encendida y proyectando contra la paredes colores y luces tenues. Hace algunos meses me di cuenta que indirectamente, soy adicta a la televisión. No es ajeno para la mayoría de las personas que me conoce, que no soy una fanática de ella, incluso es muy poco lo que veo: pésima para seguir novelas, series, apenas soy capaz de ver una película entera sin desesperarme a la mitad y querer cambiar de canal o pararme con la excusa de comer algo. Soy adicta por el hecho que me relaja escuchar ruido. Nada más. En la mañana, por ejemplo, mientras desayuno y me seco el pelo (al mismo tiempo, claro), prendo la tele y no la veo, es mas, ni siquiera la miro. Las veces que la dejo apagada, me siento tan vacía, como si algo faltara en mi casa. Claro, es ella, la reina de la tarde. Cuántos años no estuve a su lado, antes de ir al jardín, después del jardín, antes de ir a dormir, antes de ir al colegio, después del colegio, en las vacaciones de invierno, en las vacaciones de verano también estaba presente, antes de mi licenciatura de cuarto medio, antes de la psu, después de los resultados de la psu, antes de matricularme en la u, y después de matricularme incluso. Tele, eres indispensable, te acepto tal cual como eres, con esos programas que no entiendo, con esos personajes que sólo buscan fama fácil, con todo lo demás: televisión, te quiero.
Aun así, todo lo que escribí anteriormente, no se compara con estar desconectada del mundo. Después de esta "oda" a la tele, voy a ella con la esperanza que me entretenga, luego de mi pelea con el módem, pero no. Pura mierda. Mejor veo videos musicales y se acabó. Pero justo la canción que están pasando no me gusta. Quiero a youtube. Es te-rri-ble, pero en fin, para mi suerte o desgracia, me acostumbro fácilmete a las cosas, y de la misma forma me aburro de ellas.
No imagino el mundo sin internet, y eso ya es grave. El antes, suena tan lejano, como si fuera medio siglo casi, ¿cómo se comunicaban antes? A punta de teléfono nomas (chilenismo en su máximo esplendor). Pero no se puede comparar con esto, porque es distinto, porque abarca distintas generaciones: las generaciones anteriores no pedían mucho, porque no tenían o no sabían qué pedir; en cambio ahora piden hasta que se aburren, porque tienen qué pedir, pero tampoco saben qué pedir con certeza. Y me voy de a poco a un tema distinto, la información que hay en la actualidad a diferencia de lo que pasaba hace años. La información está (para eso está internet, siempre y cuando tu conexión sea mejor que la mía o en el mejor de los casos, te acuerdes de la fecha de pago), el problema es que no todos la sabemos ocupar, y si lo hacemos, no es como debería hacerse o no lo sacamos el provecho, y aquí me incluyo, por no decir que soy niña símbolo.
(en construccion).-
Ah ! algo que encontré por ahí y me dejó bastante pensativa. Lo dejo a juicio personal.
" Existem mulheres que você ganha com um olhar
Existem mulheres que você ganha com um bom papo
Existem mulheres que você ganha com um beijo
Para todas as outras, existe MasterCard "
Para quien no descifró, luego lo traduzco ! LOL