martes, 31 de agosto de 2010

El Mareo



Ya no me da pena dejarte un adios..

sábado, 21 de agosto de 2010

(no) me arrepiento



-Y ahora qué voy a hacer?
-No sé, los dos tenemos que ver.

Me arrepiento.
No me arrepiento.
Valiente.
Autodelatora.
Infantil.
Miedosa.
Culpable.
Me arrepiento.
No me arrepiento.

Fue inesperado y cuando lo dije,
ni siquiera terminaba de decirlo y
ya había abandonado mi boca.

Llegué a pensar que mi mentón
encajaba perfectamente en tu cuello,
y que todos quienes nos rodeaban
extrañados por nosotros,
eran testigos por obligación de un
momento maquiavélico, que habían
planeado previamente.

El día no lo anunciaba, ni señales
me dió, o tal vez no las descifré.
Era un día como cualquier otro:
hasta te esperé sentada al lado de
quienes con orgullo me burlaba.

No me convenzo de ese momento, no creí
que tu rostro fuera a sorprenderme más
que lo que acababa de lanzarte.

Fue como si la calma llegara hasta
lugares que me eran desconocidos,
como si no quisieras que mis palabras
se fueran; como si no quisieras
dejar de oírlas, llevártelas y
guardárlas para oírlas una
y mil veces más.

-Por qué no me dijiste antes?
-Tu tampoco me dijiste nada.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Ahora

Ahora, sí, en este preciso momento vuelvo a mis pensamientos mas ocultos, a los que me reservo para no aturdir al resto, esos que me dejan con la mirada perdida en algún rincón, sí a esos he vuelto.
Se me hace tan difícil, tan duro de comprender. Pueden pasar mil días más y no, me niego a olvidar, no quiero y tampoco puedo, porque no me lo permito. Entonces es cuando vuelvo a sentirme vacía, que nada importa, todo es pasajero, nada es capáz de hechar raíces dentro de mi, nada es capáz de retenerme, el aburrimiento de todo y todos, me puede, me lleva, me aleja, no sé, me hace sentir vacía otra vez.
Ganas, otra vez de volver a la misma incertidumbre, y no quiero más, no puedo más con esto, quiero que no me supere más. Como si pudiese huír de mí, de mi sentir, sería mucho mas fácil dejar de sentir, desgarrar los sentimientos juntos con el alma, lanzarlos a quien quiera amargarse un rato, y olvidarse; vivir por vivir, vivir sin sentir, inventándome que soy feliz. Si pudiera dejar de cuestionarlo todo, sería menos complejo, pero menos yo, entonces cada día sería un poco menos yo.
Y lo peor, es que se me olvidó extrañar; no puedo porque siento que no siento.
"Sólo una reverenda mierda como yo sería capaz de tan sólo pensar volver a lo mismo". (si, lo acabo de crear y, mierda, es cierto).
Vivir sin emociones es vivir sin vivir. Alternativa para tomar, no sé, da igual ahora. El problema es que no comprendo y me estoy aburriendo de intentarlo más, así no, no más. No debo pensar más, me enredo en mis propios enredos, quiero olvidar ya.
Si fuera tan fácil como escribirlo..

martes, 3 de agosto de 2010

All I need

Otra vez aquí; donde siempre estoy pero nunca quiero estar. Y es que soy tan inevitablemente evidente, que todo lo que me rodea me delata, hasta mi piel grita lo que callo. Si quisiera, si me atreviera, podría hacer algo, pero el miedo es tan grande, me vence una vez mas y yo me quedo, no sé, me quedé o me fui, no sé. Lo que mi boca podría dejar salir, casi en vano sería ante ti: me vuelvo tan obvia, tan predescible, que hasta me extraña, y me detesto una y mil veces por darme cuenta con la cabeza entre mi pelo que si, tienes poder sobre mi, y ante eso no he podido hacer mas que seguir aquí por más de trescientos días. No sé cómo decirlo, pero te quiero. No quiero reconocerlo, pero creo que te pienso incluso cuando dejo de pensarte. Vuelve el miedo: miedo a qué, casi no lo sé. Tengo miedo de darme cuenta que tengo miedo de querete aun sabiendo que ya te quiero. No quiero acostumbrarme a extrañarte. No quiero verte ni una sola vez más en mi vida, pues si llegara a pasar, mi mente quedaría en blanco y mi ser a tu máxima disposición. No quiero que la gente me mire y me pregunte "te pasa algo?" y responder con un tonto "no, tengo sueño.. dormí mal". Quiero parar de hacerme creer tantas mentiras que cada cierto tiempo poblan mi cabeza. Vuelvo a detestarme. Tengo ganas de correr, buscarte no sé donde y encontarte, distraído como siempre, con una de tus manos sobre tu cabeza, intentando unir tus ideas, abrazarte, besarte, sin abrir mis ojos: ahogarme en ti. Y cuando reaccione, dejarte, no saber nada de ti, como si no nos hubiesemos conocido, como si nunca en mi vida me hubiese hecho tan feliz con unas simples palabras, con un te quiero, de esos que llega a doler el alma de escucharlos, de los que quedan dando vueltas hasta hoy, por los que tantas veces temí a temer de mi, de querete como lo hago, de perderte, de hacerme creer que te olvido. Y aun te crees con el derecho de despojarme de tu seudo olvido, de hacer cuenta que no tengo recuerdos y que no me duele ya no verte, no hablarte, quedarme con tu voz grabada en mi, con tus manos en mi cuello.. Cada vez que me llames debo hacer el papel de insensible, despreocupada y desconsiderada. Hasta yo misma me doy cuenta que ese papel no me queda. Nadie me dijo que costaba tanto olvidar a alguien, aun sin verlo. Nadie me dijo que costaba tanto convencerse a si mismo de no amar, de no sentir. Me siento tan tonta de seguir espernado eternamente por ti, alimentándote de lo que cae de tus sobras, de lo que deja tu sombra. Si retrocediera el tiempo, te volvería a querer, y mas aun. Es que sigo esperándote, sigo buscándote en la dirección equivocada, sigo llamando a un teléfono sin cable. Eres lo que necesito para dejar este trance irremediable, eres lo que deseé y mas. Eres tú. Eres precisamente lo que quiero que seas.