
Vidita, Vidita mia.
Qué distinta visión se tiene al sentir la vida de alguien recién llegado a este frió mundo cuando tus manos se empapan con su sangre tibia aun.
Frágil, mio, frágil.
Y es que no esperabas que nadie te rescatara;
ni molestias querías dar a quien tu agudo aullido escuchara.
Vidita mia, ¿me estarás mirando desde algún lado?
Yo quiero, si, quedarme un momento a tu lado. Como si el tiempo se detuviese por ti, por lo que no pudiste mirar con tus ojitos antes de partir.
Vidita, te digo que te llevas un pedacito de mi en tu frente, entre uno de los gritos vírgenes que no me diste el placer de oír.
Llora, llora, llora y llora. Llora, llora pero con motivo. Llora hasta desgarrar de tu vientre lo que debia quedarse ahí. Pero tus gritos no serán oídos por quien te ha traído ni por quien no te esperaba, solo yo soy quien los imagino y me los guardo en un rinconcito.
Vidita, corta vidita. Vidita que no empezó, pero que tampoco terminó. Dejaste un abismo entre ayer y hoy ¿cómo explicaré en las páginas de mi vida qué fue lo que pasó? Ocupas un lugar inexistente de mi memoria, un lugar al que nunca nadie llegó.
Vidita mía, vidita de nadie. Vidita que llegó un día y se fue sin avisarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario